¿QUÉ OCURRIÓ?



 Chrome Dome era un programa desarrollado por Estados Unidos, que consistía en establecer bases aéreas en determinadas zonas estratégicas para combatir la Guerra Fría. En España decidieron situar tres de estos puntos de repostaje para los aviones americanos localizados en: Morón de la Frontera (Sevilla), Torrejón de Ardoz (Madrid) y Zaragoza; también se estableció una cuarta base americana, pero en este caso, una base naval, en Rota (Cádiz). 

La principal función de este programa era mantenerse en una zona cercana donde poder responder rápidamente ante un posible ataque de la Unión Soviética, por lo que mantenían en diferentes bases entre doce y veinticuatro bombarderos B-52. Este trato entre EE.UU y España se formalizó en el acuerdo de 1953 (más info en NOTICIAS)Los aviones realizaban viajes a la zona fronteriza de Europa con la Unión Soviética para tenerla vigilada, realizaban viajes de ida y vuelta durante las 24 horas para mantener controlados los límites por el mayor número de zonas y tiempo posibles. 
Todos los aviones estaban equipados con bombas termonucleares para la respuesta al posible ataque de la URSS.
El avión accidentado en Palomares contenía concretamente cuatro bombas termonucleares B28. Existen algunas variantes para este tipo de bomba, pero las bombas caídas en esta localidad eran del tipo Y1, MOD 2  y FI.


- Y1: este tipo de 1100 kilotones, 1,1 megatón, el equivalente a 1,1 millón de toneladas de TNT, unas 80 veces el poder destructivo de la bomba de Hiroshima.


- El Modelo 2 (MOD 2):  El 2 surgió para mejorar el primero, que tuvo fallos de seguridad en las pruebas. Se basa en el principio "un punto seguro" que hace que en caso de accidente sólo se rompa una de las lentes que protegen las cargas radiactivas. Al romperse solo una lente se escapa la radiación que esta contiene, pero queda protegida el resto de la radiación de la bomba.


FI: "Full-Fuzed Internal" se refiere a que permite casi todas las opciones en un sólo dispositivo; por ejemplo: caída libre, caída con paracaídas, detonación aérea programada mediante radar o sensores barométricos, detonación por contacto en superficie, detonación retardada por temporizador. Este nombre también indica que está diseñada para ser transportada en las bodegas de los aviones.


Este tipo de bombas tenían mucha seguridad a la hora de evitar la detonación no deseada . Se activaban mediante una contraseña de 4 dígitos; esta contraseña se podía introducir en tierra o mediante un conmutador electrónico, desde la cabina del avión.


Las bombas estaban compuestas por una capa externa hecha del mismo material que el fuselaje de los aviones. La capa interior no se ha podido determinar con mucha claridad, ya que el gobierno norteamericano no ha revelado esta información, pero algunos expertos han indicado que probablemente se trate de uranio, como reflector neutrónico.


La energía liberada proviene principalmente de la fusión, aunque realmente hay un proceso de fisión-fusión-fisión.


El funcionamiento de estos artefactos termonucleares se basa en el Principio de Ulam-Teller. Esquemáticamente se puede dividir en la parte "Primario" y "Secundario". El Primario consiste en una pequeña bomba atómica. La explosión sólo es posible si tiene una masa mínima de plutonio, llamada "masa crítica", para que se puedan provocar las fisiones en cadena autosentidas, esta masa puede variar dependiendo de la forma y el reflector que lleve; para una esfera hueca de 5 kg de plutonio al 94%, precisa una capa esférica reflectora de 10 cm de uranio. Esta esfera tiene varias capas. El principal componente es el plutonio al 93%, con predominio de los isótopos impares y un peso de unos 5 kg. También tiene capas de uranio 235 y 238 y berilio como reflectores neutrónicos. La esfera está recubierta de unos 40 kg de explosivo de C-4, distribuida en 32 lentes que circundan toda la esfera con velocidades de detonación diferentes. Cada lente tiene un detonador eléctrico independiente. Para que se produzca la implosión y en el plutonio se genere una masasupercrítica que inicie la fisión, se debe producir una ignición de manera simultánea, con una desviación estándar inferior al nanosegundo y que se genere un haz de neutrones.


Tras esta implosión se genera un haz de neutrones del generador colindante, se generan millones de atmósferas de presión y mediante rayos X, varios millones de grados centígrados. La espuma de poliestireno dopada con pentano pasa a plasma y la bujía central del secundario, también de plutonio, comienza su fisión dentro de este. Entonces se dan las condiciones idelaes para que se produzca la fusión del hidrógeno, provocando una enorme cantidad de energía.


Todos los bombarderos provenían de Estados Unidos y no paraban en ningún momento, eran capaces de recorrer hasta 10.000 millas (unos 16.000 km) sin repostar. 


Un avión nodriza salía de las bases norteamericanas y los B-52 repostaban antes de continuar hacia la frontera y a la vuelta de su misión para regresar a EE.UU. 


El bombardero involucrado en el accidente de esta localidad almeriense recorría la ruta sur de esta operación, en la cual el B-52 salía de Carolina del Norte. El recorrido que hacían estos aviones por dicha ruta era el siguiente: salían de Carolina del Norte, sobrevolaban la base zaragozana para repostar, desde allí iban a la frontera turca con la unión soviética, se quedaban sobrevolando esta zona y tras un rato vigilando esta frontera daban la vuelta y regresaban a la base de Morón de la frontera, desde donde salía un avión cisterna para que estos repostaran y continuaran su viaje hasta Norteamérica.







La mañana del día 17 de enero de 1966, sobre la localidad de Palomares, en la costa almeriense, un avión B-52 y su correspondiente avión nodriza KC135, a 31.000 pies de la superficie (unos 9,4 kilómetros) colisionaron provocando una gran bola de fuego visible desde cualquier punto de esta pequeña pedanía de Cuevas del Almanzora. Esta colisión provocó que se precipitaran contra la superficie las 4 bombas termonucleares, transportadas por este avión B-52.  


En ese momento el gobierno de EEUU activó el código Broken arrow (Flecha rota), este código implica accidente aéreo y pérdida total de la carga nuclear. Este código también se refiere a una posible radiación desprendida por esta carga nuclear. El protocolo obligaba a un secretismo máximo. 


En caso de accidente todas las bombas deberían llevar paracaídas que se abrirían completamente al momento del impacto, aunque sólo se llegó a abrir el paracaídas de la primera bomba; probablemente este fallo de seguridad provocó la falta de los datos dados tanto por el gobierno español como por el estadounidense. 

El resultado habría sido infinitamente peor si los detonadores de las bombas hubieran estado activados. La mayoría de nosotros no estaríamos aquí, por la explosión o por la radiación que habría matado a nuestros predecesores, y los pocos supervivientes tendrían todo tipo de problemas debido a la radiación, que podría haber llegado no solo a Almería y prácticamente toda la península sino también a la mayor parte de Europa, encabezando así la oscura lista de las catástrofes nucleares, con la mayor explosión provocada jamás vista o conocida. 

Tres de las bombas cayeron sobre la superficie terrestre, pero una de ellas, la llamada "bomba H perdida" amerizó en aguas de Palomares y estuvo aproximadamente 4 meses perdida a 869 metros de profundidad y a unos 8 km de la costa almeriense. Esta cuarta bomba fue buscada por 34 buques y 4 minisubmarinos estadounidenses debido al gran riesgo que suponía una bomba de hidrógeno perdida en el fondo del mar, pero sobre todo por interés propio; que no la encontrara ningún otro país, sobretodo la Unión Soviética, de la que se dice que se vieron algunas naves. Finalmente fue encontrada por un pescador, Francisco Simó Orts, mas conocido como Paco el de la bomba. Él mismo, en una entrevista dijo: "Yo solo, con mi barquita, pude más que toda la flota española y estadounidense". El resto de las bombas también fueron encontradas por vecinos de la localidad. 
Imagen relacionada
 













Como hemos dicho anteriormente, la primera bomba consiguió abrir el paracaídas por lo que apenas sufrió daños al caer a la superficie, pero tanto la segunda como la tercera no llegaron a abrir el paracaídas, y aunque no llegaron a explotar sufrieron algunos daños, los cuales provocaron que algo de radiación fuera desprendida desde que se produjo el siniestro hasta que las bombas fueron localizadas, vaciadas, descontaminadas y selladas. La cuarta bomba tampoco abrió su paracaídas por lo que colisionó bruscamente contra la superficie marina, con la consecuente contaminación que además, al ser la que más tiempo estuvo sin localizarse, probablemente fue la que más radiación expulsó. 


Los restos de ambos aviones se precipitaron de forma descontrolada sobre la localidad de Palomares, la mayor parte de estos restos cayó a menos de 100 metros de la escuela elemental de la localidad. Aquella mañana la única suerte que tuvo Palomares fue que ningún ciudadano de esta localidad falleció en el acto, ya que los restos, aún cerca de la escuela, cayeron sobre campos de cultivo, los cuales, evidentemente, no pudieron ser aprovechados hasta pasado un gran tiempo, aunque no contenían radiación. Los tripulantes de ambas naves no corrieron la misma suerte, ya que los cuatro del avión cisterna fallecieron en aquel fatídico accidente, al igual que tres de los siete tripulantes del B-52. Los otros cuatro consiguieron eyectarse exitosamente.


El accidente provocó que unas cuarenta hectáreas quedaran contaminadas y por lo tanto fueron valladas. Tras el accidente el gobierno americano afirmó que limpiaría toda la zona contaminada y de hecho comenzaron a hacerlo, hasta descubrir la cantidad real de tierras contaminadas. Tras conocer tan descomunal dato, cesaron las labores de limpieza, y el gobierno americano se llevó 1700 t de tierras contaminadas. El resto de la zona contaminada, hoy día, continúa vallada por riesgo de radiación. Recientemente EE.UU ha vuelto a afirmar que pronto se firmará un acuerdo en el cual indique que Estados Unidos retirará a su país estas tierras contaminadas, pero sigue pendiente.

Un periodista que ha dedicado prácticamente la mitad de su vida a este tema, José Herrera, afirma que de un cráter de una de las bombas se pueden obtener al menos 250 gramos de plutonio.


Tras el accidente llegaron a Palomares más de 700 aviadores y científicos provenientes tanto de los Estados Unidos de América como de España. 


Por ahora sólo se han podido obtener datos de estudios más recientes. Uno de ellos indica que los niveles de radiación del plancton de esta zona del mar de Alborán contiene cinco veces más radiación que otras tomas de la radiación en el mar Mediterráneo, tales como en Cataluña y Francia. Aún tratándose de cinco veces más de radiación de lo normal, se encuentra dentro de los niveles de seguridad, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica. Esta radiación del plancton puede afectar indirectamente al ser humano, ya que el plancton es una de las primeras especies en la cadena trófica, finalizada por la especie humana.


Una de las primeras ideas de ambos gobiernos fue enterrar dichas bombas en una mina abandonada de Cuevas del Almanzora, aún sabiendo que, tras descontaminadas podrían seguir emitiendo algo de radiación, lo que afectaría directamente a la población.


La escena más mediática de este accidente fue el baño de Fraga, más bien el montaje del baño de Fraga, puesto que no llegó a bañarse en la playa de Palomares, sino en alguna otra playa por la zona de Mojácar. 
Resultado de imagen de baño de fraga
El principal objetivo de este baño era que el turismo almeriense no se viese afectado, ya que es uno de los principales impulsores de la economía almeriense, junto a la agricultura. Existe el testimonio de alguien que se bañaba en la playa de Mojácar mientras veía al ministro y a los embajadores dando la noticia frente a las cámaras.

Una anécdota de este popular baño fue la respuesta de un embajador estadounidense a la pregunta: -"¿Ha detectado algo de radioactividad?" La contestación fue: -"Si esto es radioactividad, me encanta."


Como consecuencia del terrible siniestro ambas naciones acordaron financiar chequeos periódicos a los vecinos de Palomares para comprobar su salud, este acuerdo se conoció como Proyecto Indalo. A cambio de estas revisiones las autoridades les pidieron que se quedaran en el pueblo. Por el momento no se ha registrado ninguna muerte en el pueblo que haya tenido como origen la radiación producida por estas bombas. Hoy día se siguen haciendo estos chequeos por el presente riesgo de radiación en la zona.










2 comentarios:

Pacho lr dijo...

Excelente trabajo!!. Enhorabuena!!

Unknown dijo...

Una investigación muy profesional. Enhorabuena a sus autores y autoras.